Las 10 más populares del día

5 jun. 2012

Neo-copla, un pueblo en carne viva


Bendita sea la boca
que sabe a la gente unir,
alrededor de una copla
que a tós nos da de vivir.

(...)

Viene del pueblo, la tierra,
que en la sangre la escribió
la sal de su inteligencia,
voz de uno, voz de tós.

Carlos Cano / A la luz de los cantares / Política no seas saboría (1976)


Si el templo de copla existiera, en su frontal, se trazaría una máxima que rezaría afirmando que la copla se nutre de sus contingencias y absorbe y pone en valor los significantes de su época. Sería excesivo citar aquí los ejemplos que justificarían esta idea. Pero ese es el eje vertebral que sostiene mi compromiso con este género.

La necesidad de redefinir la noción de copla, labor compleja, comenzaría asumiendo que no existen andamiajes estrictos que sostengan esta suerte de músicas. Es en ese punto en el que nace su pluralidad, su contorno difuso, su rostro velado y sugestivo, su capacidad sorpresiva, su virtud de apropiación, y paralelamente, su dificultad formal, su imprevisibilidad, su clasificación compleja.


COPLA Y CONTINGENCIA. ENTRE LO POLÍTICO Y LO POÉTICO.

Si algo queda en evidencia en un análisis más o menos sanguíneo de este género, es que esta suerte de músicas siempre ha estado anclada a un compromiso político (político de POLIS, ciudad) a favor del hombre. Lo popular y lo reivindicativo, lo poético y lo político, son nociones que se desarrollan de forma paralela y que forman una ecuación binaria. Así, constitutivamente, mantiene la copla su actitud original, devenida de los trovos, los pregoneros, los notificadores, lo oradores, haciendo de la voz o el canto del pueblo -ese que confirma y cristaliza un suceso contingente-, una poética que es pulsión constante.

La poética, atravesada horizontalmente por la Generación del 27 (aunque esto es pasado, no hay que olvidarlo), se sitúa en un posicionamiento que erige en símbolo la contingencia, más que en una actitud de lo sensible.

Lo político, convierte la copla en documento que deja constancia de un suceso -abriendo una puerta a la realidad y una venta a la fantasía-. Se convierte en monumento, aquello que se erige para evocar la memoria. Lo que al mirar hacia atrás permite la posibilidad de memorar. Recordar, de recordāri, que en definitiva es volver a dejar pasar algo por el corazón.

El mejor ejemplo de ello es Carlos Cano. Aunque toda la copla se sitúe en este cisma (recordemos por ejemplo aquello de "Con las bombas que tiran los fanfarrones / se hacen las gaditanas tirabuzones", recuperado por Rafael de León de unos tanguillos populares en los que se hacía referencia a la invasión napoleónica, en 1808, en la que Cádiz fue la única ciudad no conquistada y con cuyo plomo de artillería del intento de conquista las gaditanas se hacían tirabuzones), tras el desastre de Srebrenica a causa de la Guerra de Bosnia en 1992, Carlos Cano escribía:

Edin Puzic, la guerra de Bosnia,
miserable historia. ¡Cuánto criminal!
Edin Puzic, Bosnia-Herzegovina,
anda por la vida hablando de paz.

Él no quiere sangre ni venganza,
ni rencor ni rabia, prefiere olvidar,
aunque a veces llegan los recuerdos
que son tan amargos, se pone a llorar.

Carlos Cano / El color de la vida / Srebrenica (1996)

Es por ello que la copla de hoy debe pasar por toda la filosofía y estética contemporáneas. En este momento en el que somos aquello que Zigmungm Bauman denomina sujetos líquidos o que Nicolas Bourriaud define como Altermodernidad o POST-POST, la copla también necesita del reposicionamiento consciente, progresivo y constante, que por otra parte ha tenido siempre y que con naturalidad se dará.


NEO-COPLA, POS-COPLA, COPLA-ALTERMODERNA

La copla es copla. Por eso no necesita de adjetivaciones. Pero el brocado de ideas que anteriormente se advierten, nos incorporan en una dirección en la que se concluye que la copla debe ser una experiencia más de la vida. Y es en esa inconmesurable y profunda y a la par genuina e intranscendente actitud, en la que la copla encuentra la faya por la que escapar hacia el sentido y con (la) vida.

Por eso no quiere la copla ser copla, si no tuétano de copla. Quiere ser noúmeno. El en sí mismo de Kant o el Espíritu de Hegel. Rehacerse constantemente. Reificarse desde su aspecto fenoménico. Y conservar algo de su estructura constitutiva original. Necesitando del mismo modo y en igualdad de intensidad ser vestida con el (con-)texto real de su época.


BATALLÓN DE FARAONAS

La peineta tatuá
como número de serie,
que en amor y las penas
me la juego a la intemperie.


Batallón de faraonas
que a la vida le hacen frente,
la receta es la juntera
de nuestra carne valiente.

Batallón de faraonas,
la que se quiera sumar
y esté libre de ataduras,
que lo nuestro es copla dura
y lo vamos a celebrar.

La Shica / Supercop / Supercopleras (2010)

Será el artista trovador (el encargado de poner en valor las cópulas, los nudos) quien vire la copla hacia la vida y sus errancias. De llenarla de matices contingentes. En esta clave habrá que preguntarse mucho a cerca de lo popular, un apéndice complejo que lleva a la también compleja conclusión de que lo popular es aquello que con naturalidad se constituye en una época, desde la pluralidad, con capacidad epocal definitoria y certera (un alfiler en el corazón que diría Antonio Burgos).

Consideraría, desde mi perspectiva de sublimado por esta música, inválida toda aquella labor que en copla no haga ningún tipo de aportación musical. En ese caso, nos situaríamos frente a una parodia insulsa. Trabajos muy interesantes al respecto los están desarrollando en los últimos años La Canalla, La Shica, Martirio, Javier Ruibal, Javier Limón, Clara Montes, Buika, Pasión Vega, Diana Navarro o Miguel Poveda, así como otras formaciones e intérpretes que pertenecen al extrarradio musical y que de forma puntual incorporan sus formas originales -exóticas- a la experiencia del género.

Me atrevería a afirmar que La Canalla es lo más importante que le ha pasado a la copla desde Carlos Cano. Este grupo, que viene a ser el paradigma de la copla altermoderna, hace un trabajo válido por la sencilla razón de inyectarle urbanidad a la copla. Definen su labor como "Cancionero urbano de copla contemporánea" y llevan consigo el bagaje que desde La Transición amplió los horizontes de este género y esponjó la copla de contingencia y suceso.

Podríamos hablar en este punto de la noción no tan prehistórica de Sujéto débil que Váttimo proclamaría en los 70 y de la que Martirio o Carlos Cano hicieron incorporación y digno alarde.

Me enamoré, me obnubilé,
yo no era más que una niña,
él fue el primero que me hizo mujer,
dejé el instituto, dejé a mi familia.

¿Para qué iba a estudiar
si me enseñaba él?

Aluciné, ni me enteré,
y en un minuto y medio
me hizo tres niños.
Metía en mi casa no salía pa' na'.

Todo el día con el video me iba abotargando,
sin darme cuenta que él se iba despegando.

(...)

Él se fue con otra más joven que yo
y me convertí en carne de depresión,
yo que nací para vivir enamorada,
me veo sola, con los niños, separada.

Soy separada, sí... soy separada.
¡Separada pero sin paga!

Martirio / Separada sin paga (1986)

Sin negar su distinción -la pasión-, este género en el siglo XXI quiere lo que La Shica denomina Hard Cop (copla dura). Lo que libera y posibilita la copla, es que a esta expresión de lo popular le caben todos los paisajes. Esta es su virtud y su cruz. Y mientras no se asuma este matiz, la copla no será copla, sino un engendro inválido.

Por eso más que un mal llamado género musical, la copla es una forma de entender el mundo. La operación en rito de esta música, se convierte en ungüento curativo bajo un aura de mantilla de encaje que se instala en el mirar y es refugio. Signo popular.

Es toda contención cuando Diana Navarro se muerde la boca para callar un amor: "Amor mío, sólo en mi pensamiento / tan sólo muy adentro / te puedo llamar". O un río sin mesura cuando Pasión Vega hace una retahíla flamenca por bulerías: "Sin ti la vida no tiene lunares / mantón ni corales, ni bata de cola. / Sin ti de mi mundo no encuentro la llave / y mis tres verdades se me desmoronan".


3 AÑOS Y MÁS DE 100.000 VISITAS

El motivo de los 3 años y las 100.000 visitas no es más que la excusa para seguir poniendo en valor mi perspectiva de esta música, que en algún momento Homero soñó y que de él partió para ser la sal que escuece en las heridas y a la vez el fuego sellador. "Temporal con mar en calma, tormenta sin aguacero, relámpago dentro del alma, pararrayos del te quiero", "Laberinto del querer y norte para el olvido", "Vendaval de las esquinas, sueño de los callejones, pañuelo de despedida" y "bandera de torreones". Eso es la copla, un "sueño para engañar hasta al propio desengaño", parafraseando de nuevo a Burgos y Cano.

Gracias por lo que contribuye vuestro entusiasmo al reverdecimiento costoso y lento de esta música. Aunque duela, la copla tiene historia de copla. Y mientras exista algo que roce en algún punto vulnerable -una herida llena de cristales que diría Lorca-, este zorro coplero que se fía de su instinto, seguirá insistiendo en sus mitos y en sus delitos.

No tengo tan claro aquello que el Maestro Solano escribió para Juanita Reina allá por los 80, porque de las de peina y volante, tampoco vamos quedando tan pocas.

Os quiere (con un lunar en la mejilla que quita tó el hierro a esta crisis):

Limosna de amores

2 comentarios:

  1. Anónimo16/6/12 8:40

    ¿Es que no hay ninguna revista especializada donde pueda ser publicado este texto?. No me había planteado mi pasión por la copla más que desde los sentimientos que en mi despierta, hasta la lectura de tu artículo. Es certero, fresco, actual y muy culto, quizás excesivamente culto en esta vida liquidoa que transitamos. Estoy seguro que tu punto de vista y su divulgación ayudaría a crear una corriente de pensamiento, seguro que con detractores, que daría aliento y sustento a una revitalización de la copla en el S.XXI, desde el punto de vista estético y de contenido, pasando a ser, posiblemente, LA COPLA y sus interpretes nuevos trovadores-poetas con carné de cuerpo de élite en el mundo de la música, que se quedaría pequeño para ellos, entrando de lleno, posiblemente, en el circulo del ARTE. Necesitas que te editen un libro sobre LA COPLA y su mundo ya. Sino por ti, por LA COPLA. Felicidades.
    José Alboix

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    1. Es verdad que actualmente están saliendo mucha gente jóven cantando copla y lo hacen bastante bien. Necesitamos poetas y músicos que le den forma a nuevas canciones. La copla se rejuvenece y vuelve a florecer. TODOS CON LA COPLA.

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