Las 10 más populares del día

24 oct. 2010

Con ansia yo te busqué


Intérprete: María Espinosa
Título: Con ansia yo te busqué
Autor: Manuel Conde
Disco: Para ti
Año: 2009

"Es estupendo que generación tras generación no se pierdan las raices. Para mí es un orgullo llevar un tributo a la copla durate mis actuaciones"

María Espinosa


María Espinosa de los Monteros Pérez, nació en Lora del Río (Sevilla) el 8 de enero de 1996. Cuentan que con a penas tres años cantaba ya piezas del repertorio clásico como “María de la O” o “Un clavel”, lo que pronosticaría la pasión que más tarde evidenciaría a favor de un género que defiende con jubilosas cualidades.

Con diez años se presentó a un primer concurso televisivo y desde entonces, ha seguido participando en otros que la han dado a conocer, especialmente en Andalucía.

De forma paralela María Espinosa ha actuado a lo largo y ancho de la geografía andaluza, ganando en ocasiones premios como el de Amigos de la copla (Málaga), la Federación de Peñas Caños Dorados (Córdoba) o el de Huertecillas Mañas (Málaga).

En 2009 grabó su primer trabajo discográfico, titulado “Para ti” (2009), a la temprana edad de 13 años. En él apostaba por una copla modernista y se atrevía con creaciones de Pastora Soler como “Quién” o “Después de todo”. También versionaba otras recientes de Diana Navarro como “Sola” o “A Caracol y Valderrama” y mantenía los arreglos de Buika en “Mi niña Lola”, así como los de Marta Quintero en “Te lo juro yo” o los de Rocío Jurado en “Mi amigo”. Además, dos temas a dúo con Tony Mateo, cierran el trabajo con sonidos baladísticos.

El único tema inédito que incluye el cedé se titula “Con ansia yo te busqué”, una composición del sevillano Manuel Conde con arreglos de Rubén Cárdenas. Esta copla, que podemos situar en la larga estela, dramática e interpretativa, de las creaciones de Marifé de Triana, narra la historia de una mujer que por no tener a la persona que ama, prefiere la muerte.

Las cualidades vocales de María Espinosa convierten esta pieza en una copla que suena totalmente a clásico. En nuestra defensa por un género autóctono, igual que reivindicamos el buen hacer de artistas consagrados, también apoyamos a figuras emergentes, que muestran un potencial cautivador.

El río de María Espinosa suena a gloria. Su segundo disco ya está en marcha y no dudamos de que contribuirá a la renovación de este género, por su capacidad y sus formas.

Aquella noche sin luna
con ansías yo te busqué.
Tuve la mala fortuna
que ya nunca te encontré.

Sangre de mi sangre.
Vida de mi vida.
Eres mi tormento,
y mi sufrimiento,
y la pena mía…

Malditos celos, qué mala suerte.
¿Por qué te quiero de corazón?
Si no te tengo prefiero la muerte.
Estoy sufriendo un profundo dolor.

Malditos celos. ¿Porqué te fuiste
sin un motivo, ni explicación?
Si no te tengo prefiero la muerte.
Estoy sufriendo un profundo dolor.

Web de María Espinosa
Video de María Espinosa cantando “Con ansia yo te busqué”

17 oct. 2010

En el último minuto


Intérprete: Miguel Poveda
Título: En el último minuto
Letra: Rafael de León
Música: Juan Solano
Disco: Coplas del querer
Año: 2009

“Nunca he considerado la copla como un género menor”

Miguel Poveda

Por La radio de su madre salía la voz rancia de Manolo Caracol, la campana de bronce de la garganta de Rafael Farina, la dicción perfecta de Concha Piquer, la majestad sevillana de Juana Reina o la originalidad flamenca de Bambino.

Llegó a su matriz flamenca gracias a la copla. Los flirteos con un género que formaba parte de su infancia han sido constantes a lo largo de una carrera versátil, en la que las continuas huidas hacia otras músicas desde un posicionamiento vital como cantaor, le han valido el sobrenombre de El cantaor de los muchos trajes.

Miguel Ángel Poveda León nació en Barcelona (Cataluña), el 13 de febrero de 1976. Su condición de catalán y de payo, siempre reseñada por la crítica, caminó en su contra durante algún tiempo a pesar de que hoy se haya convertido en un aliciente a favor de la versatilidad de su flamenco y de la construcción del “mito Poveda”.

Su afición por el cante le hicieron grabar de forma casera coplas y cantes que escuchaba en la radio de su madre, una vivencia a la que más tarde rendiría homenaje en el disco “Tierra en calma” (2006) en forma de coplerías.

Los inicios del genio de Badalona se remontan a sus 15 años, cuando por primer vez se sube al Tablao de Nª Señora de de la Esperanza en Badalona y más tarde al Tablao El Cordobés de Las Ramblas. Pero su redención como cantaor llegaría en 1993, año en el que participaría en el 33 Festival de las Minas de la Unión (Murcia), donde no sólo se llevaría el más cotizado galardón que puede otorgársele a un cantaor flamenco, la Lámpara Minera, si no que se alzaría con los premios en las modalidades de La cartagenera, La malagueña y La soleá, todo ello sin contar que a día de hoy una de las calles de La Unión lleva su nombre.

El mundo conservador del flamenco no le tendió precisamente puentes a su talento (con excepciones puntuales), pero a su ascendente carrera le siguió la grabación de su primer trabajo “Viento del Este” (1995), con Moraíto, Pepe Habichuela y Julián “El Califa”. A sus primeras giras por festivales, bienales de flamenco, incluso viajes a Japón o espectáculos basados en obras de poetas de la Generación del 27, le seguiría su segundo trabajo, “Suena flamenco” (1998), nominado en 2000 al Gramy Latino. En él colaboraría por primera vez el guitarrista Juan Gómez Chicuelo y el pianista Joan Albert Amargós, quien haría los arreglos a piano de tres coplas de Manolo Caracol: “La Salvaora”, “Romance de Juan Osuna” y “La niña de fuego”, los cuales en principio estaban destinados a Chano Domínguez.

“Zaguán” (2001) contendría un hermoso pregón de Manolo Caracol, el cual adaptaría el propio cantaor titulándolo “El uvero”. Así, tras su gira por Miami, Chicago, Nueva York o Washington, Miguel Poveda iría dejando constancia de su raíz flamenca en la copla. “Poemas del exilio” (2003), un disco en directo de poemas de Rafael Alberti y arreglos sinfónicos de Enric Palomar, seguiría revolucionando el flamenco y su carrera con buen paladar. Pero para revolución y riesgo el que asumió con “Desglaç” (2005), donde dio vida a poemas en catalán de Jacint Verdaguer, Valentí Gómez i Oliver, Joan Margarit, Maria Mercè Marçal, Joan Brossa, Enric Casasses, Narcís Comadira, Joan Barceló, Josep Piera, Sebastià Alzamora y Gabriel Ferrater. Un disco al que lloverían los elogios, quizá entre los más preciados, el de Enrique Morente.

Un año más tarde y con Juan Carlos Romero llegará “Tierra en calma” (2006), también nominado al Gramy Latino. En él interpretará su popular “Alfileres de colores” junto a Diego Carrasco y de nuevo, pincelará algo de copla con “La radio de mi madre”, lo que no será más que una estrofa de la copla de Quintero, León y Quiroga “Limosna de amores” hecha por bulerías y a la que añadirá una retahíla de títulos del género.

Con la copla a cuestas llegará “Cante i orquestra” (2008), un disco en directo junto a Chicuelo y Joan Albert Amargós de arreglos flamenco-sinfónicos y en el que interpretará coplas de La Paquera de Jerez como “Esos 4 capotes” o el danzón cubano “Te lo juro yo” de Miguel de Molina.

Pero finalmente Miguel Poveda decide apostar por un género que había formado parte de su infancia y gracias al cual accedió al flamenco. Igual que Manolo Caracol, Angelillo, Rafael Farina, Juanito Valderrama o Antonio Molina, cantaores que en un momento dado tuvieron la necesidad de hacer copla desde sus particulares facultades flamencas, Miguel Poveda decide tomar el mismo rumbo y grabar “Coplas del querer” (2009).

“Miguel Poveda vuelve a un género que siente muy suyo. Este estilo parte de una infancia musical en la que antes que el “Dark side of the moon” de Pink Floyd que pinchaba su padre, se inclinaba de forma abierta por las zambras caracoleras, las fliligranas de Farina y la voz soberana de la Piquer”

P.T.


El criterio del cantaor en la elección del repertorio se basó en “descartar las españolistas y las taurinas” y en elegir aquellas que habían formado parte de sus recuerdos, destacando varias piezas quizá menos populares como “Vente tú conmigo”, “Ay, mi hermanita”, “Como las piedras”, “Ni un padre nuestro”, “Sere… serenito”, “Vamos a dejarlo así”, “Compañera y soberana” o “Me da miedo de la luna”.

También se atrevía a afrontar clásicos como “Rocío”, “Ojos verdes”, “En el último minuto”, “Mis tres puñales”, “La bien pagá”, “Sendas del viento”, “Tientos el cariño” o un inédito “Embrujao por tu querer”, por primera vez de género masculino. A cargo de Alberto Iglesias estuvieron los arreglos de otra obra de Quintero, León y Quiroga grabada por Concha Piquer en 1953, “A ciegas”, que en la voz de Miguel Poveda formó parte de la película “Los abrazos rotos” (2009) dirigida por Pedro Almodóvar.

En un momento en el que la copla empezaba a emerger, aparecía en el mercado este trabajo con arreglos de Joan Albert Amargós y Juan Gómez Chicuelo, encargándose el primero de los sonidos jazzísticos y el segundo de aportar la raíz flamenca inherente al cantaor y a su visión particular de estas coplas del querer. Ambos músicos pensaron unos arreglos viables para una gira en directo de conciertos en la que Miguel Poveda hacía la copla nueva, sencilla, certera, medida, interpretada con magistral categoría y dicha con un gusto escalofriante.

Entre las deliciosas versiones que se pueden encontrar en "Coplas del querer" (2009), nos inclinamos por “En el último minuto”, una copla escrita para Juanita Reina en 1971 por el poeta sevillano Rafael de León y a la que el maestro cacereño Juan Solano dio aire de bolero. Cuentan que Rafael de León basó su poema en el romance que mantuvieron Juana Reina y el bailaor Federico Casado “Caracolillo”, que culminó con una sonadísima boda en Sevilla, celebrada el 15 de junio 1964.

“Esta bellísima copla estrenada por Juanita Reina en 1971 es quizá la versión en serio de “Soltera yo no me quedo”, que le escribiera el poeta sevillano a su querida amiga e intérprete de algunos de sus grande éxitos, Juanita Reina. En la seriedad del texto hay una delicadeza desgarrada y un agradecimiento cómplice de autor e intérprete a la vida por el amor inesperado”

Manuel Francisco Reina

No fue editada hasta 1973, con unos arreglos en los que desbordaban los metales, los violines, e incluso una guitarra eléctrica, lo que deja constancia de la vanguardia musical que Juan Solano introdujo en la copla durante su etapa junto a Rafael de León.


La única versión masculina de esta copla lleva la firma de Miguel Poveda, a la que hay que sumar la reciente versión femenina de Pastora Soler, quien tuvo como madrina artística a la propia Juanita Reina. El catalán decidió mantener intacto el género en la letra del poema y así construir una copla en la que el hombre, protagonista e intérprete, canta a otro hombre.


Con desesperación buscaba dueño
y soñaba la cárcel de unos brazos.
Pero me despertaba de mi sueño
con el alma sin voz hecha pedazos.

Miguel Poveda / En el último minuto


La copla narra la historia de un protagonista necesitado y delirante de amor, que a punto de tirar la toalla ve llegar en el último minuto a la persona que convierte su vida gris en primavera florida.

El cantaor de los muchos trajes vistió estas “Coplas del querer” de Hugo Boss y Armand Basi, dando a este género audiovisual la categoría de grande en un trabajo ilustrado con fotografías de su inseparable Maxi del Campo, una experiencia que se volvía a repetir en la edición del DVD “Coplas del querer. En directo desde el Gran Teatro del Liceu” (2010). Hay que puntualizar que El Liceu es un teatro dedicado a la música clásica. La primera artista en interpretar copla en el Teatro Liceu fue Isabel Pantoja con su espectáculo “A tu vera” y el segundo ha sido Miguel Poveda, quien a
segura que su inmersión en la copla no ha sido anecdótica y que volverá a repetir la experiencia, quizá porque además de la satisfacción personal de aportar a un género que ama su buen hacer, por "Coplas del querer" (2009) fue premiado como Mejor disco del año, Mejor disco de canción española y Mejores arreglos.

Con Joan Albert Amargós al piano, violín de Olvido Lanza, trompeta de Julián Sánchez y batería de Antonio Carbonel, esta obra se alza majestuosa en la voz de Miguel Poveda. “Mito y modernidad” o “Tradición y vanguardia”, podrían aplicarse a la gloría de este currante que aúna tras él a puristas y progres, babeando por la gloria de los sonidos negros que contiene su garganta.

Yo andaba navegando por los treinta
sin el amor que tanto deseaba,
y entre mis labios, triste y macilenta,
una rosa sin tallo se quemaba.

Con desesperación buscaba un dueño
y soñaba la cárcel de unos brazos.
Pero me despertaba de mi sueño
con el alma sin voz hecha pedazos.

Y de pronto en el último minuto,
a punto de vestir de un negro luto,
te vi llegar feliz un mediodía
y el otoño, sin rosa de mi espera,
se convirtió en florida primavera
cuando se unió tu boca con la mía.

Tu boca con la mía, tu boca con la mía…
¡Tu boca con la mía…! ¡Con la mía!

Y tus besos en el último minuto
en rosa convirtió mi negro luto,
y mi canción de pena era alegría,
y por eso mil veces yo bendigo
el día aquel que me encontré contigo
y se unió tu boca con la mía.

Tu boca con la mía, tu boca con la mía…
¡Tu boca con la mía…! ¡Con la mía!


Web de Miguel Poveda
Video de Miguel Poveda cantado “En el último minuto”

10 oct. 2010

La Reina del Pay-Pay


Intérprete: Pasión Vega
Título:
La Reina del Pay-Pay
Autor:
Jesús Bienvenido Saucedo
Disco:
La Reina del Pay-Pay
Año:
2006

“Pasión deleita con un sugerente mestizaje musical sin perder en ningún momento ni sus orígenes ni su identidad.”

Manuel Francisco Reina


Nunca utilizó la peina ni la bata de cola para retratar la copla. Ni falta que hacía. Madrid la vio nacer. Málaga hizo de su niñez el recuerdo más dulce y hoy es Cádiz quien la protege y quien con el vaivén de su mar pule la perla en la que se ha convertido.

Ana María Alias Vega nació el 23 de abril de 1976 en la capital española. Los orígenes andaluces de su familia los hicieron regresar a Málaga cuando ella tenía a penas 3 años, y la ciudad la impregnó.

Su inquietud por la música la llevaría a colaborar en el coro de la parroquia de su barrio y más tarde a presentarse a varias ediciones de un concurso en Cadena Ser, cuyo triunfo le valdría la grabación de sus dos primeros sencillos en un vinilo titulado “Estos detalles” (1993). Un año más tarde y tras llevarse el primer puesto en varios concursos de Málaga, ganaría el programa de televisión Pasa la vida, presentado por
María Teresa Campos, con un impecable “Romance de la otra”. También se presentaría al Festival de Benidorm en 1995 con una canción compuesta por Laura Granados titulada “En mi voz”. El aumento de su popularidad gracias a una exquisita versión de “Ojos verdes” que calaría profundamente en el público andaluz, devino en la publicación de su primer disco, “Un toque de distinción” (1996), con el cual comenzaría su andadura en la compañía discográfica La voz del Sur. Progresivamente editaría varios trabajos de copla con la misma compañía, “Con el alma en los labios” (1997) y “Corona de perlas” (2000).

El compromiso de Pasión Vega con Andalucía la llevó a iniciarse en la copla, pero la evolución lógica de una artista comprometida con su género, condujeron a La voz de seda a hacer una música de raíz, que al tiempo que reivindicaba una identidad, se abría a la más exquisita vanguardia. El fado, los sonidos jazzísticos, el sould, el swing, las habaneras, los boleros, el flamenco, la bossa o la música latinoamericana, fueron influencias con las que la malagueña empezó a impregnar la copla en una nueva etapa que comenzó en 2001 con la edición de su primer disco con la compañía discográfica BMG, titulado “Pasión Vega” (2001). Desde ese momento formaron parte en su lista de autores de cabecera
Antonio Martínez Ares, Joaquín Sabina, Javier Rubial, Pancho Varona, Laura Granados o posteriormente Jesús Bienvenido y José Luís Perales. Contó con las firmas de algunos de los mejores compositores del momento, cuyas obras Pasión Vega, impregnaría de la seda de su voz.

“Es un lujo y un orgullo cantar a Sabina, Ruibal, Guerrero, Varona, Granados… con Antonio Martínez Ares me siento muy identificada. Fue el primero que compuso una canción pensando en mí y me encantó su mezcla de lo popular y lo contemporáneo.”

Pasión Vega

Pero por diferencias artísticas Antonio Martínez Ares y Pasión Vega tomarían caminos distintos. Aunque sólo colaboró en dos de sus discos, “Pasión Vega” (2001) y “Banderas de nadie” (2003), dejó en ella éxitos como “María se bebe las calles”, su carta de presentación. También otras de la talla de “La vida en gris”, “Habanera de los ojos cerrados”, “Te quiero tanto” o “Lunares”. Pero el puesto de Martínez Ares rápidamente fue ocupado Jesús Bienvenido Saucedo, otro poeta gaditano de la misma hornada que se había iniciado en la música a través de la composición de letras populares para los carnavales de Cádiz.

Las primeras composiciones de Jesús Bienvenido aparecieron en el disco “Flaca de amor” (2005), con un gusto narrativo y un sabor añejo delicioso. Así tomaron forma “Teresa”, “El viajero”, “Correspondencia ilegal”, “Curro agujetas”, “La calle del almíbar” o “Bocas”. Sus siguientes composiciones aparecerían un año más tarde en “La Reina del Pay-Pay” (2006), donde su pluma dio vida a “Amor de contrabando”, “Nada”, “Soñando contigo”, “Quién sabe del que sepa” o “Perdóname hermano”.

Pero por encima de todas ellas hubo una pieza que destacó, “La Reina del Pay-Pay”, una magistral obra que Jesús Bienvenido compuso sabiendo muy bien cual era el origen musical de la cantante y cual el objetivo y la necesidad para la copla. Una obra que bien podía haberse compuesto en los años dorados de este género y por sus mejores autores.

“En la España del blanco y negro de la posguerra, la Sala de fiestas Pay-Pay teñía de lentejuelas y plumas de cabaret el interior del barrio más antiguo de la ciudad. La vida que bullía dentro del legendario Pay-Pay, en tiempos de censura, no era cómoda para las autoridades y los puritanos de la época. Lo prohibido se daba cita allí cada noche, y algunos hombres valientes ponían el alma en sus coplas: hombres con alma de mujer que se convertían en “Las Reinas del Pay-Pay.”

Texto extraído del disco “La Reina del Pay-Pay”


Hubo un tiempo en que el muelle de Cádiz bullía de barcos, marineros, pasajeros y viajantes. Al calor de la actividad del puerto, en los años 40, florecían locales como el Salón Moderno, la Cueva del Pájaro Azul o El Pay-Pay. Con los años y la ausencia de actividad en el puerto, las luces del mítico Pay-Pay se fueron apagando, pero en 2001 la sala de fiestas despertó de un largo letargo para convertirse en lo que es hoy, el Café Teatro Pay-Pay.

Situado en el número 1 de la Calle Silencio (como bien cita la copla), él Pay-Pay desarrolló gran parte de la actividad nocturna de la época. Una España recién salida de la Guerra Civil intentaba sobrevivir a la posguerra mientras los altos cargos se reunían en el local para disfrutar de los espectáculos de variedades, donde los transformistas desgranaban las coplas más emblemáticas llenando el ambiente de ambigüedad.

Jesús Bienvenido se inspiró en el pasado que guardaban las paredes del local para componer esta obra. La historia se desarrolla en el propio Café Cantante y describe el ambiente, al que acudían “caballeros disfrazados de vividores” y marineros “buscando el calor que dan los amores”. Su autor, retrata al transformista que hacía disfrutar a los presentes como una Reina: “La Reina del Pay-Pay”, quien "buscó su nombre en la ironía" apareciendo en escena “entre lentejuelas y plumas de cabaret” y cantando “La Lirio”, “Ojos verdes” o “La bien pagá”. Del mismo modo nos hace saber que los hombres que la observan descubren que “dentro de un hombre hay siempre un trozo de mujer”. Además de la imagen exterior de espectáculo, la letra narra la difícil circunstancia de aquellos transformistas que pagaban el duro golpe de la censura y llegaban a ser maltratados y encarcelados por el régimen de Franco por un supuesto delito de escándalo público.

Entre la versión grabada por Pasión Vega y la que canta su autor, existen algunas variantes muy interesantes y que nos permiten visualizar con mayor detalle la sociedad de la época. En la segunda parte de la copla, antes del estribillo, el cantautor afirma:

Corren tiempos de censura y racionamiento,
prohíbe el cante y los excesos la dictadura
y la autoridad castiga el alma y los huesos
de las vidas clandestinas como la suya.

Jesús Bienvenido / La Reina del Pay-Pay

Del mismo modo, cambia una breve introducción que tiene la copla como antesala al estribillo para decir con versos más directos:

La Reina del Pay-Pay,
la historia amarga de una Diva,
una mártir del destino,
una mártir muerta envida.

Jesús Bienvenido / La Reina del Pay-Pay

Pero hay que recordar que también
Carlos Cano compuso en 1981 una copla titulada “Rumba del Pai Pai”. El protagonista de aquella copla viajaba desde Cádiz hasta La Habana, pero su letra no hacía mayor referencia al local.

Historias de temática similar, donde el transformismo y la noche se hacían presentes, siempre han invadido este género, claro ejemplo de ello es “Ay, malvaloca”, un copla que
Rafael de León dedicó a Miguel de Mairena (quien más tarde se convertiría en Carmen de Mairena). Del mismo modo podrían citarse ciertas coplas que hacen referencia al mundo homosexual como “La canción del mariquita” de Federico García Lorca, “Ojos verdes”, cuya primera versión (nunca grabada) fue compuesta desde un hombre protagonista y para otro, “Se dice”, una copla que Concha Piquer grabó en 1933 y que hace referencia al lesbianismo, “Herencia gitana”, con la cual Miguel de Molina salía al escenario con un burro y una bata de cola cantado eso de “Me dejaron de herencia mis padres / además de la luna y el sol / una bata cuajá de lunares / que conmigo el mundo recorrió”, “Mi amigo” o “Novio”, sonetos que Rafael de León dedicaría a alguno de sus amores y a los que más tarde pondría música Juan Solano, “En el último minuto”, que en la versión de Miguel Poveda mantiene el verso que afirma “Con desesperación buscaba dueño / y soñaba la cárcel de unos brazos” o un “Y sin embargo te quiero” en el que Poveda, dice a otro hombre “Eres mi vida y mi muerte / ¡Te lo juro compañero!”. Quizá no sea descabellado tratar la liberación de la condición sexual de Rafael de León a través de coplas que siempre fueron interpretadas por mujeres, como “Romance de la otra”, “Yo soy esa”, “Callejuela sin salida”, “La Zarzamora” o “Tatuaje”.

También la prostitución y los ambientes oscuros de los suburbios, nocturnos, ocultos bajo una España en represión, han sido motivo de inspiración para los autores de este género, los ejemplo más claros son “La bien pagá” y “Ojos verdes”. Las historias desarrolladas en los Cafés Cantantes también han sido infinitas, donde en muchas ocasiones la inerprete era la propia protagonista, entre ellas “La Zarzamora”, “La Lirio”, “Elvira la cantaora”, “Quién dijo pena” o “La Ruiseñora” pueden ser los ejemplos más claros, a los que sigue temáticamente “La Reina del Pay-Pay”.

Pasión Vega quiso recuperar aquellos ambientes de la época, la memoria histórica quizá, en un disco donde los sonidos eran inherentes a una nueva copla donde se mantenía vigente la esencia. “La Reina del Pay-Pay” es ejemplo irrefutable y con ella se dignifica la memoria de aquellos transformistas de posguerra que eran, en muchas ocasiones, maltratados por el régimen de la dictadura.

La malagueña quiso ilustrar el disco con fotografías hechas en los camerinos del propio Café Teatro, vistiendo la copla de Hugo Boss, sin mayores estridencias y manteniendo la tipografía del propio Café. Una operación similar haría en el videoclip de esta copla, que serviría como carta de presentación del trabajo. En la interpretación de la magistral pieza que le compuso Jesús Bienvenido, Pasión Vega siempre utiliza una boa de plumas que remite al ambiente que describe su poesía.

A cargo del músico pianista
Jacob Sureda corrieron los arreglos de esta copla, que vistió la guitarra española de Josep Salvador, el bandoneón de Tito Carpecini, el violín de Bruno Vidal, la batería y las percusiones de Angie Bao y los arreglos de cuerda de la Bratislava Simphonic Orchestra.

Entre las obras relevantes de la etapa del género que analizamos, se encuentra “La Reina del Pay-Pay”, una pieza de vital importancia para comprender el momento y la situación de la copla en la actualidad.

Dedico esta entrada a todos los transformistas que han utilizado la copla y la han defendido con la máxima dignidad desde su profesionalidad. A ellos les debemos parte de la difusión de este género y sin su trabajo, la copla, no hubiese llegado a un público tan amplio. Hablo por supuesto del público homosexual, que con tanta fidelidad ha seguido siempre a las Divas de este género.

En la calle del silencio número uno,
el Pay-Pay abre sus puertas irreverente
a la hora en que hacen los grises su último turno,
cuando ya no hay por la calle nadie decente.

En la sala, el humo indócil lo envuelve todo.
Caballeros disfrazados de vividores.
Marineros que a este puerto, como a otros muchos,
vienen buscando el calor que dan los amores.

Sobre el escenario ya se anuncia el primer nombre,
y entre lentejuelas y plumas de cabaret,
tras la piel, los huesos y la garganta de un hombre,
canta un corazón y un alma rota de mujer.

La Reina del Pay-Pay buscó su nombre en la ironía.
Reina del Pay-Pay de noche, triste fantasma de día.

Canta, canta...
¡No te calles pobre loca!
Que La lirio es aún más triste
cuando sale de tu boca.

Canta, canta...
¡Nunca pares de cantar!
Que si te callas se calla
la libertad.

En un sucio camerino se desmaquilla.
Las bombillas del espejo alumbran su suerte.
Además de la mujer que le dio la vida,
no hubo amores que a su amor correspondiesen.

Sobre el escenario queda claro cada noche
la gran valentía que hay detrás de una mujer,
y al verlo llorar, descubren a su vez los hombres,
que dentro de un hombre hay siempre un trozo de mujer.

La Reina del Pay-Pay buscó su nombre en la ironía.
Reina del Pay-Pay de noche, triste fantasma de día.

Canta, canta...
¡No te calles, canta!
Que los ojos son mas verdes
si salen de tu garganta.

Canta, canta...
¡Que tu canción es tu lucha!
Y La bien pagá se rinde
a tus pies cuando te escucha.

Canta, canta...
¡Nunca pares de cantar!
Que si te callas se calla
la libertad.

Web de Pasión Vega
Videoclip de Pasión Vega cantando “La Reina del Pay-Pay”

3 oct. 2010

Limón limonero


Intérprete: Carlos Vargas
Título: Limón limonero
Letra: Ramón Perelló / Sixto Cantabrana
Música: Juan Mostazo
(Adapt: Carlos Vargas)
Disco: Sensaciones
Año: 2004

“Desde Miguel de Molina no he escuchado una voz más personal que la tuya. Voy a ser tu madrina artística y vas a cantar copla.”

Imperio Argentina

Sabe decir la copla, mecerla, interpretarla, pararla y empujarla hasta hacerla llegar a su firmamento, donde las creaciones de Perelló, Mostazo, Cantabrana, Guillén, León, Solano, Quiroga, Quintero, Valerio o Benítez Carrasco, parecían esperar su voz clara y diáfana para subir un escalón más en el estatus de su categoría.

Tuvo como madrina artística a la entrañable Imperio Argentina, quien al escucharlo debió quedar tan prendada de su marcada personalidad que tuvo la necesidad de apoyarlo en sus duros comienzos en un género que siempre ha defendido a ultranza. De ella, el sevillano, aprendería las formas dulces que más tarde imprimía a muchos de los clásicos.

Carlos Vargas se inició en la copla en la década de los 90, cuando el género transcurría posiblemente por su peor momento, relegado al olvido e impregnado de tantos clichés. Su voz emergió cuando emperazon a retirarse o desaparecer las primeras figuras que a lo largo del siglo XX habían elevado la copla a su máxima categoría. Frente a un vacío de intérpretes sustancial, Carlos Vargas, aparecía como intérprete masculino (lo que no fue nada sencillo en aquellos años), haciendo copla con un gusto y una delicadeza, que a pesar de lo costoso, no tardó en cautivar a la crítica y a los amantes del género.

Concha Márquez Piquer lo contrató para uno de sus espectáculos, y más tarde serían María Vidal y Charo Reina sus compañeras de viaje en un espectáculo titulado “Coplas” que giró por toda España. Del mismo modos participaría en el musical de copla "Enamorados anónimos".

“La copla pura es a lo que me dedico. Poder seguir viviendo de la copla es una compensación más que asegurada.”

Carlos Vargas

Su discografía se inició con “Almoneda de coplas” (1995), un disco que presentaría con éxito en el Lope de Vega de Sevilla y al que seguiría “Pasaporte al firmamento” (1998), donde alternaría coplas clásicas con temas inéditos. “Sensaciones” (2004), posiblemente el disco del que más orgulloso se sienta el intérprete, será el tercero, integrado por piezas del repertorio clásico que vestidas para la ocasión por la Orquesta Sinfónica de Bratislava, otorgarían a cada obra la majestad que solamente adquiere la música cuando pertenece a un género grande.

Quizá la labor de Carlos Vargas en la copla destaque por ser uno de los primeros intérpretes masculinos en enfrentarse con total decisión a obras que hasta el momento solo habían sido interpretadas por mujeres. Así es el caso de “Dolores la golondrina”, “Tus cinco toritos negros”, “Limosna de amores”, “Con divisa verde y oro” o “La luna enamorá”.

En el disco “Sensaciones” (2004) se encuentra una hermosa versión masculina de “Limón limonero”; una copla que escribieron Ramón Perelló y Sixto Cantabrana y que musicalizó Juan Mostazo.

Fue estrenada por la genial Estrellita Castro, quien la incluyó en la película “Mariquilla Terremoto” en 1938 y cuya versión original fue destruida durante el conflicto bélico de la Guerra Civil Española. A pesar de ello, la artista sevillana volvió a grabarla en 1963 para la casa Belter.

Una vez terminada la Guerra Civil, en 1940, Concha Piquer hizo su particular versión de esta copla y muchos años después, en un disco de copla titulado “Y sin embargo te quiero” (1983), Rocío Jurado nos sorprendía con una versión tan distinta como hermosa, más pausada y con arreglos sinfónicos. Igualmente lo haría Merche Cuadrado en un disco titulado “Manantial de coplas” (1997). Carlos Cano, un año antes de su muerte, también la grabaría haciendo la primera versión masculina de esta copla en un disco titulado “La copla, memoria sentimental” (1999) y finalmente Carlos Vargas haría una versión masculina distinta en “Sensaciones” (2004).

Los versos de esta copla narran la historia de una mujer que entrega su amor bajo un limonero a “un mocito pinturero y presumido”. El mozo, que termina yéndose con otra, traiciona el amor de la protagonista, aunque con el tiempo será igualmente traicionado “lo mismo que él traicionó” y ambos acabarán desengañados bajo el limonero donde un día se declararon el amor y al cual pedirán consuelo. Palabras como "charraná" (significa acción dañina o malintencionada) o expresiones poéticas genuínamente anadaluzas, marcan el gusto popular de la época.

La versión masculina de Carlos Vargas narra la historia en tercera persona, que a diferencia de la versión femenina, está narrada en primera, siendo la intérprete protagonista. La letra publicada pertenece a la versión masculina de Carlos Vargas.

Esta es otra de las piezas que nos remiten el buen gusto literario de la copla a narrar historias, que desde el inicio se van desarrollando hasta alcanzar el desenlace y que nos hacen recordar que este género derivó del cuplé, las operetas o la baladilla escénica.

A los pies de un limonero florecido
una noche que en mi vida olvidaré,
un mocito pinturero y presumido
a una hembra le entregaba su querer.

Y creyó en su juramento,
y no vio su falsedad,
y le ahoga ahora el tormento
de mirarse abandoná.

Y a la sombra de aquel limonero
que un día dichosa la vio sonreír,
deshojando una a una sus penas,
igual que a una rosa, le cantaba así.

Limonero… ¡Ay, limón limonero!
A tu vera me dijo un mocito,
falso y embustero:
“Como a nadie en el mundo he querido,
serrana, te quiero.”
Ten piedad de mí, calma mi dolor.
¡Ay, limón limonero!
Limonero mío de mi corazón.

Por caminos sembraítos de zarzales
con la cruz de su dolor se echó a rodar.
Y ahogaíta por las hieles de pesares
no consigue olvidar la charraná.

Pero al cabo de los años
lo ha castigaíto Dios
y otra hembra lo traiciona
lo mismo que él traicionó.

Y a la sombra de aquel limonero
que fue florecido y el tiempo secó,
hoy lo ha visto llorando a su vera
por un desengaño, lo mismo que yo.

Limonero… ¡Ay, limón limonero!
A tu vera me dijo un mocito,
falso y embustero:
“Como a nadie en el mundo he querido,
serrana, te quiero.”
Ten piedad de mí, calma mi dolor.
¡Ay, limón limonero!
Limonero mío de mi corazón.

Web de Carlos Vargas