Las 10 más populares del día

29 sept. 2010

Dímelo


Intérprete: Rocío Jurado
Título: Dímelo
Autores: F. García Tejero / J. Bazán Boceta
Disco: Rocío Jurado
Año: 1976


"¡Qué bestia, qué burra, qué sublime es usted actuando!"

Alfonso Ussía

El General Francisco Franco había muerto un año antes, el 20 de octubre de 1975, dando fin así a un sistema dictatorial que había comenzado en 1939. La proclamación de Juan Carlos I como Rey de España inició un periodo histórico al que se denominó La Transición (1975-1978). En él se daba paso a una monarquía parlamentaria. Los 35 años de dictadura que quedaron atrás, utilizaron la copla como un elemento propagandístico más del régimen franquista, haciendo ciertas coplas españolistas, de volante y pandereta, escaso gusto y dudoso valor que no hicieron más que dañar la imagen de un género que había nacido en la II República (entre 1920 y 1930) y por el que se habían interesado los mayores intelectuales del momento, como Manuel de Falla, los hermanos Antonio Machado y Manuel Machado o Federico García Lorca.

Durante los años de posguerra, en un pueblo pesquero de Cádiz, nació una niña a la que pusieron de nombre Rocío. Era 1946. Rocío Trinidad Mohedano Jurado, para más señas, vio la luz en Chipiona, hija de un humilde zapatero que dominaba los cantes y de una ama de casa que cantaba con gusto la canción española.

La muerte de su padre a los 15 años, la obligó a trabajar como zapatera o en el campo recolectando frutas. Pero la afición de Rocío por la música la llevó a presentarse a un gran número de concursos radiofónicos en los que se ganó por derecho el sobrenombre de “La niña de los premios” debido a su éxito.

Su abuelo intentó evitar las expectativas de aquella joven morena que soñaba con ir a Madrid y hacerse primera figura. Una huelga de hambre de una semana sirvió para que su abuelo cediera a hablar con ella, y junto a su madre y 8.000 pesetas que finalmente le dio el abuelo, se lanzó rumbo a la conquista. Allí conoció a Pastora Imperio, Manolo Caracol o La Niña de los Peines, quienes al escucharla cantar decidieron contratarla para su espectáculo en el tablao “El Duelde”.

“Tú que has sido tan fotografiada y tantas veces entrevistada desde aquellos días cuando dejaste atrás el tren de Chipiona, de la mano de tu madre y con aquellas ocho mil pesetas que te dio abuelo Antonio. Claro que menuda eras ya. Te plantaste e hiciste huelga de hambre durante una semana, con trece años. ¡Dios mío! Tú querías cantar y dejaste de comer para que te tomaran en serio. Con los años, me reconocerías que aquella huelga tuvo sus trampillas: algún vaso de leche, alguna cosita para que las tripas no desafinaran. Qué lista, niña.”

Juan de La Rosa / Carta póstuma a Rocío Jurado

La admiración de Rocío Jurado por las artistas de su género la llevaron a la devoción de estos, y como una seguidora incondicional, a querer conocerlos personalmente.

Ante Concha Piquer la chipionera no dudó en cantar dos coplas de la valenciana; “Mañana sale” y “Romance de valentía”, algo que no debió gustarle demasiado y a lo que La Piquer respondería déspotamente: “Con esa cara dura llegarás muy lejos. Ni si quiera las artistas consagradas se han atrevido a cantar mis canciones en mi cara”. Quizá por la decepción (y la admiración que sentía a pesar de todo), años más tarde Rocío Jurado grabaría muchas coplas que hizo emblemáticas Concha Piquer: “Ojos verdes”, “No me llames dolores”, “Tatuaje”, “Cárcel de oro”, “Los piconeros”, “Mañana sale”, “La Parrala”, “Triniá”, “La guapa, guapa”, “La niña de puerta oscura”, “Me embrujaste”, “Cinco farolas”, “Romance de la otra”, “Cría cuervos”, “La rosa y el viento” o “Amante de abril y mayo”.

También contaría Gracia Montes que una joven Rocío Jurado acudiría a su casa en Lora del Río con un cestillo de uvas moscatel (haciendo referencia a la copla “Moscatel” de Gracia Montes) y le cantaría “La Parrala”. La adolescente de Chipiona -cuenta Gracia, quien la escuchaba con atención- se echó al llorar al equivocarse en la letra, por lo que tuvo que ser consolada por su tío (que la acompañaba) y por la propia artista.

El cante está en sus raíces
porque nació cantaora
Se lo escuché a Pastora y a Caracol:
¿conoce y dice los cantes?
¡Los de ahora y los de antes!
Tiene cicatrices en la garganta
y un quejío que da escalofrío.
Copla en flor de Andalucía,
perla de la mar Atlántica.
Rocío es una muchacha romántica
acodada en la bahía.
Farera mayor,
vigía luminosa.

Antonio Murciano


Entre 1962 y 1969, Rocío Jurado grabó 25 EP’s, generalmente de 4 canciones cada uno. Rumbas flamencas, fandangos de Huelva, saetas, sevillanas, clásicos de copla o coplas nuevas formaban esta etapa que concluía con su primer LP, de 10 canciones y editado en 1969, con varios éxitos compuestos por Rafael de León y Juan Solano como “Mí amigo” o “Tengo miedo”.

Durante su segunda etapa (1969-1976), trabajó en una copla con sonidos modernistas de la mano de autores como Rafael de León, Juan Solano, José Antonio Ochaíta, Francisco García Tejero, Julián Bazán Boceta o Alberto Bourbón.

Estas firmas aportaron títulos nuevos al género, haciendo una copla verdecida y renovada en la que destacan títulos como “Tengo miedo”, “Mi amigo”, “¡Dolo… o… res!”, “¡Decir Sevilla!”, “Un clavel”, “Con ruedas de molino”, “Te quiero y quiero”, “Ten cuidado”, “Cuchillo y espada”, “Cinco corazones verdes”, “Dímelo”, “Eres una rosa”, “Amor marinero”, “Bandera y blasón”, “Vela y timón”, “Mira, mira, mira”, “Dímelo”, “Soy de España”, “Tus cinco toritos negros” o “Vamos a dejarlo así”.

Durante estos años Rocío Jurado se distinguió en la copla no solo por sus facultades vocales e interpretativas, si no por evolucionar su concepto estético. El pelo suelto teñido de caoba, chales, plumas, minifaldas o vestidos de alta costura de Cristobal Balenciaga o Coco Chanel (la cúspide de la moda a nivel mundial en aquel momento) se imponían en su particular revisión del folclore español.

El disco que servirá de bisagra entre esta etapa de Rocío Jurado y la siguiente (donde iniciará su periplo por los temas de Manuel Alejandro) será “Rocío Jurado” (1976). En él se incluyen de igual modo temas de Tejero o Bazán como de Manuel Alejandro. La copla pop y las cadencias baladísticas conviven en armonía y el magno jerezano firma títulos como “La querida” o “A que no te vas” en un disco que se reeditaría en 2003, en formato cedé, incluyendo “Mi niño tiene que ser”, “Azul” y “Acuérdate”.

“Dímelo” es una de las coplas destacables en la lucha de la artista de Chipiona por renovar un género que al final de la dictadura de Franco se asociaba injustamente al Régimen y a ciertas ideologías políticas. Obra de Francisco García Tejero y Julián Bazán Boceta, narra la necesidad de una mujer de sentir a gritos el amor de su amado, con no pocas referencias en sus versos a la entrega y a la sumisión, desde la pasión y el despecho. Una mujer segura de sí misma y firme (como siempre lo fue Rocío Jurado) que en los años 70 debió asombrar a más de uno, teniendo en cuenta la mentalidad cerrada y machista imperante que moraba la época. Fue creada en un momento en el que España salía de una larga dictadura militar y que se abría a una Europa sustancialmente más adelantada. Los arreglos pop, las cadencias rock y las guitarras eléctricas, no hacen más que elevar esta rumba a un estatus específico creado para un tiempo de revolución.

Dímelo, cariño mío, dímelo,
lo quiero de tu boca,
dímelo, dímelo.

Dímelo, cariño mío, dímelo,
que así me vuelves loca,
dímelo, dímelo.

A la luz de los luceros
yo seré tu compañera,
pa' la rosa de un te quiero
son tus labios las tijeras.

Ese juramente sabio
córtalo, córtalo.
Con tus labios en mis labios
séllalo, séllalo.

Dímelo, cariño mío, dímelo,
lo quiero de tu boca,
dímelo, dímelo.

Dímelo, cariño mío, dímelo,
que así me vuelves loca,
dímelo, dímelo.

Yo, la canela en flor,
temblaré de amor
cuando entre los dos
no pase ni en el aire.

Tú, viejo gavilán,
como un huracán
quemaras tu afán
en mi piel cobarde.

Tú, verdugo cruel,
serás el cordel
que amarre mi piel
pa' estarme a tu vera.

Yo, pétalo de flor,
diciendo que no
te daré el candor
de mis primaveras.

Dímelo, cariño mío, dímelo,
lo quiero de tu boca,
dímelo, dímelo.

Dímelo, cariño mío, dímelo,
que así me vuelves loca,
dímelo, dímelo.

Web de Rocío Jurado
Video de Rocío Jurado cantando “Dímelo”

9 sept. 2010

Tengo miedo


Intérprete: Falete
Título: Tengo miedo
Letra: Rafael de León
Música: Juan Solano
Disco: Coplas que nos han matao
Año: 2007

“La copla no va a morir. Para eso estoy yo”

Falete

Rafael Ojeda Rojas nació en Sevilla un 26 de enero de 1978. Hijo de Falín, el popular cantaor del grupo de sevillanas Cantores de Híspalis, se crió en la capacidad vocal de Manolo Caracol, en la personalidad flamenca de Bambino, en el temperamento de Lola Flores, en los nuevos aires de Lole y Manuel, en una Rocío Jurado que desbordaba los temas de Manuel Alejandro, en la copla fresca de Isabel Pantoja o en las rancheras de Chavela Vargas.

A los 17 debutó en el teatro sevillano Lope de Vega cantando para La Chunga, colaboró en varias de las grabaciones del grupo de su padre y durante la década de los 90, participó en diferentes espectáculos a lo largo de diversas ciudades del mundo. Entre 1994 y 1995 representó a España el Día de la Hispanidad dentro del espectáculo "Danzas de España", que giró por ciudades como Nueva York, Chicago o San Luís.

También participó en un homenaje a Gabriela Ortega compartiendo escenario con Juanito Valderrama, José Menese y José Manuel Soto en el Lope de Vega, experiencia que repetiría dos años después en el Teatro Imperial de Sevilla haciendo “Gabriela, que viene el toro”. Poco después intervendría en la Bienal de Flamenco de 1998 dentro del ciclo “Bienal por barrios” y posteriormente, colaboraría en espectáculos como “Pasado, presente y…”, “Carmen” o “Entre el flamenco y la bohemia”.

“Falete es una perfecta máquina de cantar, pero con todo el sentimiento que le faltan a las máquinas”

Jesús Quintero


Pero fue Jesús Quintero, su padrino artístico, quien lo daría a conocer al gran público a través del programa de Canal Sur Televisión Ratones coloraos. Sería en 2005 cuando un joven sevillano apareció en la escena musical con un trabajo producido por José Miguel Évora titulado “Amar duele” (2005) del que vendería más de 50.000 copias. “Puta mentira” (2006), “Coplas que nos han matao” (2007) o “Quién te crees tú” (2008) compondrían la base de una carrera discográfica en la que igualmente rehacía temas eternos de Bambino o llevaba al flamenco piezas emblemáticas de Rocío Jurado o clásicos latinoamericanos. Desde el principio compondrían para él autores de la talla de José Miguel Évora, Victor Daniel o el insigne Manuel Alejandro (“Puta mentira”, 2007).

“Falete graba como grababan los antiguos, casi sin repetir, del tirón, inspirado y afinado siempre”.

José Miguel Évora


Del mismo modo, el ambiguo flamenco jamás olvidó la copla y en 2007 editó un álbum titulado “Coplas que nos han matao”, producido por Jesús Bola. El título del álbum hacía referencia a un verso del poeta Manuel Machado, uno de los intelectuales e impulsores de mayor relevancia en este género.

A todos nos han cantado
en una noche de juerga
coplas que nos han matado.

Manuel Machado / Cante hondo (fragmento)

En el álbum Falete retrataba algunos de los clásicos compuestos Antonio Quintero, Rafael de León y Manuel López-Quiroga, pero también por el poeta José Antonio Ochaíta, Xadro Valerio, Alejandro Rodríguez o Juan Solano. A todos ellos corresponde la autoría de “Tatuaje”, “Cinco farolas”, “Romance de la Reina Mercedes”, “Tengo miedo”, “A tu vera” o “La Salvaora”, que el artista no duda en hacer por rumbas, tangos o bulerías.

Sin embargo el personalísimo cantaor incorporó en este trabajo versiones de Rocío Jurado compuestas por Manuel Alejandro y Purificación Casas como “Mi amante amigo”, “Paloma brava” de Alejandra Álvarez Beigbeder y Manuel Álvarez Beigbeder, una hermosa versión de Lole y Manuel titulada “Nuevo día”, el clásico latinoamericano de José Alfredo Jiménez “La media vuelta” o tres piezas que componen un homenaje a Manolo Caracol, que empieza con “La Salvaora”, seguido de un fandango cantado por el propio Manolo Caracol y al que Falete responde con la estrofa de una sevillana titulada “Duelo por Manolo Caracol”.

Una de las versiones más peculiares de este álbum es “Tengo miedo”. Cuentan que fue para El Príncipe Gitano para quien el poeta Rafael de León y el músico Juan Solano compusieron está zambra en 1964. Otros dicen que fue para Gracia Montes, quien nunca la grabó. También existen versiones que afirman que “Tengo miedo” nació de la complicidad entre Rafael de León y Lola Flores, ante una posible pasión iniciada por la jerezana, a la que León puso letra, Juan Solano música, y que en 1964, tanto Lola Flores y Marifé de Triana, estrenarían en sus respectivos espectáculos.

Finalmente El Príncipe Gitano la interpretó en la película “El milagro del cante”, rodada junto a Rafael Farina en 1966.

Poco antes, en la compañía de El Príncipe Gitano, trabajó una prodigiosa joven que debió quedar asombrada al escuchar tal maravilla. Dado que a El Príncipe Gitano no le gustaba demasiado esta copla y que había decidido retirarla de su espectáculo, aquella joven morena, inteligente, hábil y astuta (que con el tiempo se convertiría en Rocío Jurado), pidió permiso para grabarla. Rafael de León reescribió la letra para que pudiera cantarla una mujer y en un LP de 1965 para la casa Columbia Rocío Jurado editó “Tengo miedo” junto a otras coplas como “Toro manso”, “Toná de las lavanderas” y “Rosquillitas y alfajores”. Al oírla, el Maestro Solano le dijo textualmente: “Creo que esta será tu copla”, por lo que la chipionera decidió incluirla también en su primer disco, de 1969, junto a otras creaciones de León y Solano como “Mi amigo”.

Aunque hay quien asegura que Marifé de Triana la estrenó en 1964, finalmente se decidió a grabarla en un LP de 1967 junto a títulos como “Separaos”, “Tú me hiciste de ese modo” o “Desesperada”.

“Tengo miedo" no fue escrita ni para mí ni para Marifé de Triana, si no para El Príncipe Gitano. Lo que pasa es que El Príncipe Gitano la estrenó en un espectáculo en el que iba yo por primera vez trabajando en teatro. Él la estrenó. Redujo un poco las actuaciones porque tenía muchas canciones y quitó “Tengo miedo”. Estaba con letra de hombre, y yo, nada más llegar a Madrid le dije a Rafael: “Rafael, está canción me encanta, hazme letra de mujer”. Entonces él la reescribió, con letra de mujer para que la cantara yo, y la estrené."

Rocío Jurado

Pero curiosa y fortuitamente, existe también una versión de Juanita Reina, cuando sabido es, que la artista sevillana jamás hacía versiones y exclusivamente defendía creaciones inéditas, compuestas para ella.

Al mismo tiempo, una joven que poco después acudiría a diario a ensayar al estudio de Rafael de León y Juan Solano en la calle La Luna de Madrid (donde ambos Maestros trabajaban a destajo creando coplas para las primeras figuras), hizo su particular versión en un trabajo que hoy se considera una verdadera rareza: “Mi tablao flamenco” (1970). Aquella adolescente, que contaba entonces con 14 años y trabajaba en un tablao de Palma de Mayorca junto a su primo Chiquetete, era Isabel Pantoja.

“Esa copla me ha acompañado siempre. Siempre ha estado presente en mi repertorio”

Isabel Pantoja


Quizá por eso decidió volver a grabarla en un disco titulado “A tu vera” (1999) que vistió con arreglos de la Royal Philharmonic Orchestra de Londres dirigida por Luís Cobos o en un doble CD-DVD en directo, titulado “Sinfonía de la copla” (2005), acompañada por la Orquesta Filarmónica Nacional de Moldavia.

Otras versiones de esta copla las han hecho Carmen Flores, Encarna Salazar, también Marta Quintero en un disco de 1998 con extraordinarios sonidos modernistas, o Diana Navarro en su primer disco, donde eterniza un fragmento a capella bajo el prodigio de su voz.

La versión de Falete cuenta con el cotizado sitar de Gualberto, quien trabajó en discos emblemáticos como “La leyenda del tiempo” (1979) de Camarón de la Isla y quien dota esta versión de aromas turcos. Además se incorpora a la percusión Paquito González, la guitarra de Eugenio Iglesias o el bajo de Manolo Nieto. En el resto del álbum es reseñable la presencia de la Bratislava Symphony Orchestra y la potencia y el desgarro vital con el Falete se hace con las composiciones.

Esta copla trata los miedos de un sujeto enamorado y el fuerte deseo de querer sentirlos a pesar del sufrimiento que causan. Las palabras populares como “venate” (que hace referencia a los impulsos) o la sumisión, pertenecen a la temática usual de este género. Rafael de León y su poesía, seguían apostando entonces por la liberación interna de una mujer en represión durante el final de la dictadura española.

Esta popular, modernista e insigne pieza, es otro de los paradigmas de la copla en la etapa León-Solano. Pertenece a un momento creativo en el que nacía una generación de artistas intermedia, sucesora de las grandes figuras y que renovaron tanto el repertorio, como el vestuario y las formas. J
uan Solano introdujo en esta zambra unos arreglos de vanguardia sinfónica de tal calibre, que conjugados con lo selecto del verso de Rafael de León y el refinamiento de las voces que la han interpretado, rápidamente elevaron "Tengo miedo" al exquisito retablo donde se reunen las insignes creaciones de la historia de éste género.

Cuando de veras se quiere
el miedo es tu carcelero,
y el corazón se te muere
si no te dicen te quiero.

Y cualquier cosa te hiere,
como a mí me esta pasando,
que me despierto llorando
con temblores de agonía,
porque tus ojos, mí vida,
y ese color de tu pelo,
aun dormido me dan celos,
gitano, gitano del alma mía.

Miedo, tengo miedo,
miedo de quererte.
Miedo, tengo miedo,
miedo de perderte.
Sueño noche y día
que sin ti me quedo.
Tengo, vida mía,
miedo, mucho miedo.

Tiemblo de verme contigo
y tiemblo si no te veo.
Este querer es un castigo,
castigo que yo deseo.

Yo en tus palabras no creo,
ni en las mías tú tampoco.
Por tus venates de loco
ya me duele el pensamiento
de este puñal que presiento
que llenará de agonía.
Tu alegría y mi alegría,
gitano, gitano de mis tormentos.

Miedo, tengo miedo,
miedo de quererte.
Miedo, tengo miedo,
miedo de perderte.
Sueño noche y día
que sin ti me quedo.
Tengo, vida mía,
miedo, mucho miedo.

Video de Falete cantando “Tengo miedo”

3 sept. 2010

Supercopleras


Intérpretes: La Shica & Bebe
Título: Supercopleras
Autor: Luís Domerqc / Elsa Rovayo
Disco: Supercop
Año: 2010

“La copla es el género que más me gusta, el que me mata. Aunque esté reventá me pongo un disco de copla y te friego la cocina, los armarios por dentro y de tó. Es una música que me da power”

La Shica

Nació en Ceuta el 12 de enero de 1976. Aunque su cabeza rapada y su forma de rapear parecían situarse bastante lejos de la copla, cuando Elsa Rovayo afirma que su ídolo es Lola Flores y que Marisol es lo más grande, algo inquietante te conmueve a investigar y poco a poco entiendes que ha nacido una figura en potencia para la gloria de este género.

A los 15 años saltó a la península y aterrizó en Madrid para labrase un futuro como bailaora profesional trabajando junto a Manuel Reyes, Pedro Azorín, Belén Maya, Rafaela Carrasco, Alfonso Losa, Manuel Liñan, La China o Paco Romero.

Elsa ha pisado los principales tablaos madrileños, como el de Las Carboneras, el Corral de la Morería, Casa Patas o el emblemático Café de Chinitas, incluso el sevillano tablao flamenco de Los Gallos o el tablao barcelonés El Cordobés. La bailaora ceutí también ha trabajado como solista con Sara Lezana, colaborado en la compañía de Eduardo Serrano, José Antonio Galicia, como bailaora y corista junto a Juan Cortés o formado musicalmente de la mano de Julio Pardo, Rafael Jiménez o Eliseo Parra.

Pero por si todo esto fuera poco, Elsa Rovayo ha girado interpretando “El amor brujo” por toda España, colaborado en uno de los discos de Eliseo Parra o coqueteado con la zarzuela, el ballet clásico o el clásico español.

“Ser folclórica es una forma de vivir, de sentir...”

La Shica

Pero un buen día decidió decirle a su guitarrista que aparte de bailar cantaría. A la pregunta de “¿Qué vas a cantar?” ella respondió “Lo que sea”. Fue entonces cuando comenzó su amoroso y doloroso romance con la música. A su amigo Luís Domerqc le contaba sus inquietudes personales para que él las convirtiese en poesía y canción. Fue así como fue adquiriendo repertorio hasta que en el panorama musical de 2008 Elsa Rovayo se presentó bajo el nombre de “La Shica” (dicen que por su baja estatura, 1,58 cm. Un apodo que debió ponerle su novio y que ella utilizó como símbolo del fin de sus traumas).

"Lo que teníamos más claro es que no queremos ser puros de ningún estilo, porque eso es un coñazo. Los límites no nos interesan"

La Shica


En su propuesta musical eran inherentes la copla y el rap, los sonidos urbanos y el flamenco, los versos más selectos y el lenguaje de la calle o el folclorismo y el heavy. El single de presentación de aquel “Trabajito de chinos” (2008) fue “Zingara rapera”, toda una declaración de principios de esta folclórica tan inquietante como asombrosa en el siglo XXI:

Zingara rapera,
con jazmines en el pelo y sudadera.
Flamenca, hip hopera,
con vestido de volantes y unas playeras.

La Shica / Zingara rapera

Con delicias tales inmediatamente se visiona la relevancia de lo popular en la copla, la maestría de esta mujer y del autor de sus letras para impregnar su música de las contingencias populares de su tiempo. Uno de los mayores méritos de La Shica es haber sabido llevar el leguaje de la calle a este género para constituir una copla nueva que pertenece a la sociedad en la que se desarrolla, vivida por una mujer que es al mismo tiempo narradora y protagonista.

El primer cedé de la que muchos denominaron La coplera rapada lo formaban piezas del estilo de “Probador” (en la que habla de practicar sexo en los probadores), “Mari Carmen” (dedicada a su bicicleta), “Asesino” (una trágica historia de amor con un ex novio a los 18 años), “Dos carnes paralelas” (interpretada junto a Miguel Poveda) o una fatigante y agónica “María de la O”. Igual que en los 100 años de historia que pronto abarcará este género, la temática de lo cotidiano sigue estándo presente en la copla de esta mujer.

Pero lo mismo que sin Lorca jamás se hubiese dado Rafael de León y sin Manuel de Falla el Maestro Quiroga, sin Martirio tampoco La Shica. La admiración que se profesan mutuamente estas dos mujeres es digna de mención. En La Shica se advierte el perfume refinado de Martirio, aunque al mismo tiempo destacan los olores de Lola Flores o La Mala Rodríguez, untados con golpes flamencos de raigambre, rumba-rock, heavy o rap.

La copla de hoy pertenece a su segundo disco: “Supercop” (2010), producido por el genial Javier Limón. En él la folclórica ceutí decidía dejar parcialmente de lado el rap para contar y para decir de manera más emotiva e intensa. Harta de tener que definir su estilo ante la prensa, decidió inventarse su propio género, el hard-cop (copla dura). Y con la copla a cuestas La Shica se muestra en la portada de este trabajo “con un traje de supercoplera”. Cuenta que esos pantalones rojos de campana devienen de escuchar a Los Chichos y a Las Grecas y la red roja con la que viste su espalda compone un traje de heroína que ella se inventa para defender este género. El título del álbum, “Supercop”, hace referencia no sólo a la pieza “Supercopleras”, si no también a esa idea de heroína, e incluso juega con el símil del título de la película “Supercop” de Jackie Chan o hace cierta referencia a “Robocop”. A estas alturas es redundante reseñar la ironía, el humor y los sabores sabrosos presos en su música, así como cierto punto de frikismo que ella convierte en glamuroso, indisoluble de las historias cotidianas del mundo en el que vivimos, no exento del drama y los desgarros personales.

Si en su single de presentación, “Con dinamita”, trataba la historia de una folclórica rebelde, en piezas como “Mujeres” recuerda el valor de sus antecesoras y el dolor del que impregnaron sus coplas. Del mismo modo reinventa unas sevillanas corraleras de Lebrija que titula “Sevillanas de la liebre”, dedica una “Despedida” a su padre, renueva el clásico de Quintero, León y Quiroga “Limosna de amores”, comienza una versión de “Fumando espero” con el sonido de un mechero o rapea como podría hacerlo Lola Flores en una pista titulada “Mi familia y otros animales”.

Pero con especial brillo destaca una copla titulada “Supercopleras” que interpreta a dúo con la cantante extremeña Bebe. La letra es un manifiesto en toda regla. Compuesto por Luís Domerqc y la propia Elsa Rovayo, en él se hacen referencias a piezas clásicas como “La bien pagá”, “La Lirio” o “La Zarzamora” y su poesía redacta fielmente el posicionamiento vital de una folclórica en el siglo XXI. Su mensaje define generosamente a las artistas de este género, compañeras de la propia Shica, como “faraonas que a la vida le hacen frente”. Afirma que la receta para el éxito de la copla “es la juntera de nuestra carne valiente”.

Si La Shica se quita de “bienpagá” es porque le sobra fortuna y es el momento para dar paso a una mujer nueva y libre en la copla, porque ni por La Lirio se pagan ya cincuenta monedas de oro (y se entrega con deseo al placer de la carne), ni La Zarzamora tiene tiempo para perderlo llorando por los rincones. Lleva “la peineta tatuá como número de serie” y el sonido de su río traerá criptonitas para la gloria este género.

Me quité de bienpagá
porque fortuna me sobra,
ahora vivo del veneno
porque soy carne de cobra.

Colmillos de seda fina,
corazón de criptonita,
la más bruta de las flores,
del barro, la más bonita.

La peineta tatuá
como número de serie,
en el amor y las penas
me la juego a la intemperie.

Pero al miedo no le presto
ni una espina de mis huesos
porque sé que no estoy sola
cuando me falten los besos.

Batallón de faraonas
que a la vida le hacen frente,
la receta es la juntera
de nuestra carne valiente.
Batallón de faraonas,
la que se quiera sumar,
y esté libre de ataduras,
que lo nuestro es copla dura
y lo vamos a celebrar.

La Lirio ya no es La Lirio,
se le cayeron las penas,
sólo llora cuando folla,
se ha cardado la melena.

Y en el Café de Levante,
lanza besos con tesoro,
la Zarzamora responde:
“le ganó la carne al Oro”.

Cuando hacemos "Mariencuentros"
la que se forma es delito,
que a cañeras no nos ganan
ni de coña los Sex Pistols.

Pásame ese chocolate,
cuéntame otra batallita,
la que no pica no come,
la que no come es mosquita.

Batallón de faraonas
que a la vida le hacen frente,
la receta es la juntera
de nuestra carne valiente.
Batallón de faraonas,
la que se quiera sumar,
y esté libre de ataduras,
que lo nuestro es copla dura
y lo vamos a celebrar.


Video de La Shica & Bebe cantando “Supercopleras”