Las 10 más populares del día

25 ene. 2010

Gacela del amor imprevisto


Intérprete: Mayte Martín
Título: Gacela del amor imprevisto
Letra: Federico García Lorca
Música: Joan Albert Amargós
Disco: De agua y fuego
Año: 2007

“El flamenco es mi origen, no mi yugo”

Mayte Martín

Nacida en 1965, la barcelonesa Mayte Martín es una cantaora de flamenco y boleros perteneciente a una generación que podríamos situar entre la clásica y la emergente, defensora de un flamenco abierto a nuevas posibilidades.

Su vinculación a la copla derivó de su estrecha relación con el flamenco y la patentó versionando temas como “Ten cuidado” o acercándose a los índices de este género a través de poemas, poetas y arreglos vinculados a él.

Discos como “Muy frágil” (1994), “Free boleros” (1996) o “Querencias” (2000), formaron parte del despegue de una carrera limpia, mimada y medida. A estos trabajos discográficos les seguirán “Tiempo de amar” (2003) y en 2005 un espectáculo titulado “Mis 30 años de amor al arte”, estrenado en el Palau de la música Catalana de Barcelona. Durante estos años cosechará un gran éxito con la copla “S.O.S”, inédita de la artista, y que Falete versionará en su primer disco: “Amar duele” (2005).

La copla que hoy inunda este escenario es una gacela que pertenece al disco “De fuego y agua” (2007) que la catalana gestó junto a las hermanas Katia y Marielle Labèque; estas, vinculadas al mundo de la música clásica. En lo que respecta a este trabajo, Mayte era la encargada poner voz y componer parte de los temas, y las segundas, las hermanas Labèque, pianistas que aportaban al disco valores de investigación musical basados en sus orígenes franceses, italianos e incluso españoles.

Entre ellas tres nada había en común. Sin embargo las inquietudes artísticas de las Labèque -con ganas de trabajar con música española- dieron como resultado este fortuito encuentro. Al él se añadió otra pieza fundamental, el compositor y arreglista catalán Joan Albert Amargós, estrechamente ligado al mundo del flamenco y la copla vanguardista a través del cantaor badalonés Miguel Poveda. El resultado fue un disco y un espectáculo titulados “De fuego y agua” (2007) que hizo las delicias de muchos.

El origen del verso de la pieza de hoy se encuentra en una de las gacelas escritas por el granadino y genial poeta Federico García Lorca. El Gazal, Gazel o Gacela (escrito también ghazal o ghazel) es un género literario lírico propio de las literaturas árabe, persa, turca y urdú. En la literatura árabe se trata de un poema cuya etimología está emparentada con las ideas de piropo o cumplido. De la misma raíz deriva la forma tagazzul: componer poesías amorosas. Conceptualmente el gazal tiene estrecha relación con el nasib (o tasbib), prólogo amoroso que sirve de introducción junto con el rahil (descripción de un viaje por el desierto), al tema panegírico que caracteriza la composición poética llamada qasida (casida).

Carlo Cano musicalizó, tres años antes de su muerte, muchas de estas obras escritas por Lorca en un disco titulado “El diván del Tamarit” (1997), dividido en doce gacelas y nueve casidas. Entre las gacelas se encontraba “Gacela del amor imprevisto”, que diez años más tarde versionará Mayte Martín con arreglos de Joan Albert Amargós y que poco tendrá que ver con la versión de Carlos Cano, puesto que las melodías son sustancialmente distintas.

“Gacela de la terrible presencia”, “Gacela del amor desesperado”, “Gacela del amor que no se deja ver”, “Gacela del niño muerto”, “Gacela de la raíz amarga”, “Gacela de la muerte oscura”, “Gacela del amor maravilloso”, “Gacela del recuerdo de amor”, “Gacela de la huída”, “Gacela del mercado matutino” o “Gacela del amor con cien años” son el resto de piezas a las que Carlos Cano puso música y voz. Uno de los discos más espectaculares del artista de Granada en el que imprimió esos sonidos oscuros que Lorca tanto defendía.

Traslado a este escenario la gacela original de Federico García Lorca, que difiere en ciertas palabras con la cantada por Mayte Martín en el disco “De fuego y agua” (2007). Era cuestión de tiempo rezumase en nuestro escenario esta deliciosa e irresistible pieza.

Nadie comprendía el perfume
de la oscura magnolia de tu vientre.
Nadie sabía que martirizabas
un colibrí de amor entre los dientes.

Mil caballitos persas se dormían
en la plaza con luna de tu frente,
mientras que yo enlazaba cuatro noches
tu cintura, enemiga de la nieve.

Entre yeso y jazmines, tu mirada
era un pálido ramo de simientes.
Yo busqué, para darte, por mi pecho
las letras de marfil que dicen siempre,

siempre, siempre: jardín de mi agonía,
tu cuerpo fugitivo para siempre,
la sangre de tus venas en mi boca,
tu boca ya sin luz para mi muerte.

Web de Mayte Martín
Video de Mayte Martín cantando “Gacela del amor imprevisto”

21 ene. 2010

Pájaros de Portugal


Intérprete: Joaquín Sabina
Título: Pájaros de Portugal
Letra: Joaquín Sabina
Música: Antonio Gª de Diego / Pancho Varona
Disco: Alivio de luto
Año: 2005

“Sin contar los sonetos, las coplas, los epistolarios,
los tinteros borrachos de tinta que ordeño a diario”

Joaquín Sabina

Joaquín Ramón Martínez Sabina, Úbeda (Jaén), 12 de febrero de 1949. Nace para fortuna del mundo uno de los mejores cantautores de todos los tiempos, Joaquín Sabina. Manuel Francisco Reina lo incluye en el “Diccionario de compositores” de su último libro: “Un siglo de copla. De Concha Piquer a Miguel Poveda” (2009). Razón no le falta. La obra del genio de Úbeda se sitúa dentro de la evolución lógica de la copla. Junto a Joan Manuel Serrat, José Luís Perales o Javier Ruibal, ha sido uno de los más evidentes continuadores del género en las últimas décadas, aunque podemos afirmar, que la obra de Joaquín Sabina, está muy por encima de géneros y tiempos por su calidad literaria y musical.

En 1968 marchó a Granada a estudiar Filología Románica mientras combinaba su afición por la literatura y la música. Su tendencia de izquierdas le provocó el exilio a Londres en 1970. Durante sus seis años de exilio compuso sus primeras canciones impregnadas de modas musicales inglesas, pero no exentas de raíz andaluza. Volvió a España en 1977 y en 1979 comenzó a actuar en el emblemático Café La Mandrágora, uno de los espacios más destacados en el que se desarrollará la Movida madrileña. Sus primeras intervenciones públicas en los medios de comunicación provocarán gran revuelo en una España poco acostumbrada a libertad de expresión. A pesar de ello, su carrera en solitario comenzó exitosa con el disco “Hotel, dulce hotel” (1987) del que vendió más 400.000 copias o “El hombre del traje gris” (1988). Su consagración llegará en la década de los 90 con “Física y química” (1992) o “Esta boca es mía” (1994). Vendió más de medio millón de copias en España de “19 días y 500 noches” (1999) y sucesivamente, hasta nuestros días, ha ido acumulando y gestando una banda sonora propia.

Las letras de Sabina poseen un amplio abanico de influencias que van desde los cancioneros del rock anglosajón (con autores como Bob Dylan,
Leonard Cohen o The Rolling Stones), el folklore latinoamericano (Atahualpa Yupanqui, Violeta Parra, Chavela Vargas o José Alfredo Jiménez), el tango (Enrique Santos Discépolo, Homero Manzi o Celedonio Flores) la canción melódica francesa (Georges Brassens), hasta poetas vanguardistas hispanoamericanos como César Vallejo pero también Pablo Neruda, Raúl González Tuñón y Rafael Alberti o a los autores que forman parte de sus primeras lecturas en su juventud, que incluyen a Fray Luis de León y Jorge Manrique, así como el resto de la tradición española. Por encima de todos estos destaca la influencia de Francisco de Quevedo, aunque Sabina insiste en que su máxima influencia entre la poesía española contemporánea es la de Jaime Gil de Biedma.

Sus vínculos con la copla derivan de la evolución lógica del género. Los coqueteos con una canalla “La bien pagá” (“Tatuaje”, 1999) o la versión en directo en “Nos sobran los motivos” (2000) de un “Y sin embargo te quiero” renovado junto a Olga Román, dan fe de la relevancia que para el autor tiene este género grande. Joaquín Sabina y Olga Román hacen una versión, en el que la cantante comienza interpretando el clásico “Y sin embargo te quiero”, y Sabina la sigue con “Y sin embargo”, una de sus composiciones más íntimas.
Basadas en los signos populares o la calidad literaria sobre la que se erigen, sus composiciones, también contribuyen en este sentido a su incursión en este género. El ubetense ha compuesto en más de una ocasión para Pasión Vega coplas de la talla de “Cómo te extraño” (“Pasión Vega”, 2001) dedicada a Camarón de la Isla, “Y además…” (“Banderas de nadie”, 2003) o junto a Javier Ruibal “Por algo será” (“Flaca de amor”, 2005).

El genio de Úbeda, tras un inoportuno (o bienvenido, musicalmente hablando claro) leve infarto cerebral, sufrido en 2001, que sumió al artista en una profunda depresión y lo llevó a retirarse durante un tiempo de los escenarios, volvió renovado con un trabajo titulado “Alivio de luto” (2005). El single de presentación trataba la preciosa aventura de dos adolescentes enamorados que huyen en busca de libertad para ver por primera vez el mar. Una historia real que a mediados de los 90 conmocionó a todo un país que los daba por desaparecidos o muertos. Joaquín Sabina explica de la siguiente manera el origen de esta copla:

"Las canciones no hay por qué explicarlas, pero sí me gustaría contar ésta porque tiene una anécdota muy concreta. No sé si recuerdas que hace ocho o diez años se escaparon de sus casas de Tarragona dos chavales de 14 o 15 años. El país estuvo aterrorizado esos días porque se creía que los habían matado, que los habían violado, cualquier cosa, y nada de eso había sucedido. Querían ver el mar y cuando vieron que era peor que en la tele, llamaron a sus padres acojonados. Volvieron, vírgenes, supongo… Sí. A veces las canciones nacen de las noticias, pero hay que rumiarlas. Eso pasó hace ocho años y cuando leí la noticia pensé: “aquí hay una canción”, pero la canción misma viene ocho años después, cuando ya se ha medio olvidado."

Joaquín Sabina, 2005


Rodeado de sus habituales músicos, Pancho Varona y Antonio Gª de Diego, esta obra cuenta con guitarras y teclados de Pancho Varona, programaciones de percusión de Javi Carretero y coros de Olga Román. Para todos aquellos que en alguna ocasión se hayan sentido “pájaros de Portugal” va dedicada esta copla de ida.

No conocían el mar
y se les antojó más triste que en la tele,
pájaros de Portugal
sin dirección, ni alpiste, ni papeles.
Él le dijo: “vámonos”.
“¿Dónde?” le respondió llorando ella.
Lejos del altar mayor
en el velero pobretón de una botella.

Despójate del añil
redil del alma de nardo con camisa
Devuélveme el mes de abril,
se llamaban Abelardo y Eloísa,
arcángeles bastardos de la prisa.

Alumbraron el amanecer muertos de frío,
se arroparon con la sensatez del desvarío,
tuyo y mío, de vuelta al hogar,
qué vacío deja la ansiedad.
Qué vergüenza tendrán sus papás.

Sin alas para volar,
prófugos del instituto y de la cama,
pájaros de Portugal,
apenas dos minutos, mala fama.

Luego la Guardia Civil
les decomisó el sudor y la sonrisa,
las postales de Estoril,
sin posada, sin escudos y sin visa.
Se llamaban Abelardo y Eloísa.
Bucearon contra el Everest y se ahogaron,
nadie les enseñó a merecer el amparo
de la Virgen de la Soledad,
qué pequeña es la luz de los faros.

Bucearon contra el Everest y se ahogaron,
nadie les enseñó a merecer el amparo
de la Virgen de la Soledad,
qué pequeña es la luz de los faros
de quien sueña con la libertad.

Web de Joaquín Sabina
Videoclip de Joaquín Sabina cantando “Pájaros de Portugal”

15 ene. 2010

Bordeando (y bordando) la copla


“Es una alegría que desde Miguel Poveda a Buika o desde La Shica a Plácido Domingo, gente que en principio no hacía copla, le meta mano a ese repertorio y descubra que es un tesoro de la música popular del siglo XX”

Martirio


En la arriesgada línea que perseguimos en este blog y que bordea la copla en su extensión, acercándonos al flamenco más racial, a los sonidos electrónicos, jazzísticos o arábigos, a la fusión étnica, a la pura canción melódica o a la música de autor, la única pretensión es mostrar la amplia expansión de territorio que puede abarcar y abarca la copla en nuestra contemporaneidad, y paralelamente, definirla.

Esta cita viene al hilo de que en ninguno de los casos, en este escenario, se pretende excluir la copla clásica reinterpretada por admirables intérpretes de toda índole; todo lo contrario. Si bien muchas de las entradas van dedicadas a nuevas coplas, cada poco tiempo se dejan ver en estas tablas reminiscencias y piezas del repertorio clásico, porque sin lugar a dudas es exquisito, significante para lo que pretendemos, y además, porque soy consciente de que la gran mayoría del público que visita estos “Retratos” persigue un género tradicional y más o menos purista.

Del algún modo, intento que todos los públicos que aquí se concentran, tengan espacio, cabida y reflejo. Por una parte, pretendo que ese público “purista” se abra a una nueva visión de la copla. Por otro, que los más progresistas se enriquezcan con todo el conocimiento y buen hacer de la copla tradicional.

Si estoy llevando a cabo la decisión de mostrar la copla en su límite con otras músicas, culturas o estilos, es porque pienso que es enriquecedor, rompe muchos clichés y arquetipos establecidos en torno a este género, y porque además, para mirar hacia dentro, hacia el clasicismo, siempre hay tiempo. La temática que trata este blog está por estudiar. Se puede dercir que hay más bien poco escrito al respecto y en ese sentido, considero más interesante seguir la línea de la innovación.

No me gustaría -ya que veo que mi progresismo puede no ser de interés para muchos de los que aquí nos reunimos-, perder a las decenas de visitantes “puros” que cada día pasan por este escenario. No es posible con 1, 10, ni si quiera 100 entradas, mostrar lo que pretendo en relación a la copla y a su nueva etapa. A ese público, al que agradezco enormemente su apoyo, me gustaría invitarlo a confiar en este proyecto. Las opiniones (que desgraciadamente son pocas; porque si bien al día pasan por aquí un centenar de personas, los comentarios proporcionalmente son escasos), como he dicho en más de una ocasión, son el sostén de mi trabajo.

Me comprometo a dialogar al respecto de cualquiera de las opiniones que cada uno vierta: como aficionados, como amantes de la copla pura, como estudiosos, artistas o incluso como detractores de esta propuesta. Este esfuerzo sin vosotros y vuestra palabra, no tiene ningún valor.

Agradezco una vez más a todas y cada una de las personas que comentáis, participáis en las encuestas o firmáis el Libro de vistas, vuestro apoyo y cariño. Da gusto trabajar a favor de este género con gente como vosotros, que me hacéis sentir cómodo, entre amigos -que ya lo sois-, y pensar que este trabajo puede llegar a merecer la pena.

Gracias a Javier Subires, La puñales, Luna, Laura, Saúl, Judith, Diana, Falsascostumbres, José Alboix, Fan1, Mariannete… y a todos los “anónimos” que invertís en este escenario vuestro tiempo. Gracias por amar la copla desde el corazón y sin prejuicios.

Un abrazo grande desde el cariño.

Limosna de amores

14 ene. 2010

Una copla pa' la Lola


Intérprete: Pasión Vega
Título: Una copla pa’ la Lola
Autor: Antonio M. Romera Domínguez / Julián Vargas Rodríguez
Disco: La Reina del Pay-Pay
Año: 2006

En la España de la larga posguerra, historias como la de la Lola sucedían con asiduidad. Los Cafés Cantantes fueron siempre, como el de Chinitas o el de Levante, lugares en los que muchos autores se inspiraron para escribir sus coplas. Las intempestivas horas de la madrugada, así como los pueblos marineros, sus ambientes negros o la prostitución, fueron motivo de versos y poemas que más tarde se convertirían en asombrosas historias cantadas por intérpretes de igual calidad, que las harían populares.

Aunque a primera vista la copla pueda parecer un género machista, retrógrado, casposo, abanderado de una cultura nacionalista, facha y vinculado siempre a la pandereta, lo cierto es que cuando te adentras en ella, descubres que los poetas que lucharon a su favor fueron unos revolucionarios y que al contrario de lo que en un principio pueda parecer, las obras poéticas que las componen son verdaderas lanzas a favor de la liberación femenina, creadas en un contexto de represión, como pudo serlo la dictadura de Franco o sencillamente la España del siglo XX.

La copla es uno de los géneros que mejor ha retratado el mundo interno de la mujer. Sus autores, y específicamente Rafael de León, supieron captar en el lado femenino las más asombrosas sensaciones, que podían abarcar desde historias de celos a trájicos amores, duelos con finales fatales, traiciones, increíbles declaraciones de amor, pesadumbrosas historias inspiradas en las propias artistas… en definitiva, sentimientos que hicieron de la mujer la verdadera protagonista y heroína de este género.

Así, coplas como “La Ruiseñora”, “La Lirio” o “María de la O”, por nombrar sólo las más conocidas de una lista interminable, nos confiesan la importancia que ha tenido la copla en la liberación femenina a lo largo del siglo XX, donde a través de la radio, en un contexto machista de represión, las amas de casa podían sentirse identificadas con “La loba”, “La bien pagá” o la gitana de la “Falsa monea”. De ese modo, conseguían liberarse a través de estos personajes -que podríamos calificar de literarios-, y que retrataban muchos de los papeles de la mujer de la sociedad del pasado siglo.

Pasión Vega, cabeza y timón de una generación de artistas dedicados a renovar el género, editó en 2006 uno de sus trabajos discográficos más interesantes, en el que recuperaba a través de doce temas inéditos, los ambientes y sonidos más tradicionales de la copla. Entre las pistas clásicas se encuentra “Una copla pa’ la Lola” que el poeta Antonio Romera escribiera para ella con indiscutible gusto. La primera colaboración entre artista y poeta fue en “La Reina del Pay-Pay” (2006), aunque las colaboraciones han seguido, por ejemplo, en el último espectáculo de la cantante, en el que Pasión recita en directo tres versos de Antonio Romera, creados específicamente para su espectáculo de tango y canción latinoamericana y que también, se publican en “Pasión en Buenos Aires” (2009). Antes de cantar “La Lirio”, La voz de seda dice cosas tan hermosas como esta:

Ese sur que suena a tango
es igual que el del fandango,
la copla o el pasodoble.
Igual de alegre y amargo,
igual de rebelde y noble.

Son el mismo sur que canta
acompañao de la sonanta
sus penas y sus martirios,
y suenan tan parecidos
que a veces he confundido
los llantos de la Malena
con la pena de La Lirio.

Antonio Romera

En el complejo campo de las denominaciones de los personajes literarios de las coplas, el nombre “Lola” o “Dolores” es el más utilizado en femenino. Ejemplos como “Mi niña Lola”, “Dolores la Golondrina”, “Lola puñales”, “No me llames Dolores”, “Lola de España”, “Lola la piconera”, “La Lola se va a los puertos”, “Lola alegrías”, “Dolores La Petenera”, “Dolores Vargas”, “Dolores, ay mi Dolores”, “Doña Mariquita de los Dolores” o “María de los Dolores”, entre los muchos títulos que se podrían añadir a la lista, los dedicados a esta denominación femenina son abundantes. La obra de Pasión Vega, “Una copla pa’ la Lola”, también hace referencia a ello.

Con piano de Horacio Icasto y arreglos de cuerda de la Bratislava Simphonic Orchestra, la copla de hoy es una exquisita pieza de gusto popular, que podría pertenecer perfectamente a los años dorados del género. Una copla añeja que trata la historia de una prostituta que se queda embarazada de un marinero y que huye por los inoportunos comentarios de la sociedad de su tiempo, “llevando negra la honra y el vientre lleno de vida”. Un claro homenaje a todas aquellas mujeres que lucharon a favor de su libertad y tuvieron que sufrir el duro golpe de una sociedad reprimida y cruel. La valentía de una madre coraje con la que Pasión Vega en el siglo XXI nos da una lección maestra de cómo renovar el género.

De la Lola, la gente murmura
verdades oscuras de tiempos atrás:
que si vino una vez un marinero
que con sus “te quiero” la fue a enamorar,
que si todas las noches sin luna
rondaba su alcoba por la madrugá,
y la Lola, sus carnes hambrientas,
saciaba en la puerta, abierta en par en par,
abierta en par en par.

Que lo mismo que aquel hombre
muchos más la pretendían,
y tuvo que huir la Lola,
llevando negra la honra
y el vientre lleno de vida.
¡Y aunque hay veces que quisiera
a la gente pregonarle...!
Para guardar su memoria,
prefiero callar su historia
y de la Lola que ni me hablen,
que ni me hablen.

Lo mismito que a la Magdalena
le tiraron piedras el día que se fue,
arrastrando como única pena
la de ser mas hembra que cualquier mujer.
Yo no sé, lo que tiene la Lola,
porque por su boca nunca dijo ná.
Pero sé bien el fin de su historia
y con mi silencio la pienso enterrar,
la pienso enterrar...

Que lo mismo que aquel hombre
muchos más la pretendían,
y tuvo que huir la Lola,
llevando negra la honra
y el vientre lleno de vida.
¡Y aunque hay veces que quisiera
a la gente pregonarle...!
Que mientras la tuve viva
fue la Lola mi fatiga,
la más loba y la más madre.

De la Lola ni me hables.

Web de Pasión Vega
Video de Pasión Vega cantando “Una copla pa’ la Lola”

9 ene. 2010

Estoy mala


Intérprete: Martirio
Título: Estoy mala
Autor: Kiko Veneno / Martirio
Disco: Estoy mala

Año: 1986

“No copies. No te dediques a hacer gimnasia vocal. Di boca. Di beso…”

Martirio

Dicen que detrás de sus gafas de sol se ocultan unos preciosos ojos verdes. Nació en Huelva el 21 de marzo de 1954. María Isabel Quiñones, más conocida en el ámbito artístico como Martirio, es una de las artistas de copla más transgresoras que han conocido todos los tiempos. Cantante y actriz, comenzó su carrera en el grupo “Jarcha” en 1981, a la par que sus componentes iniciaban una búsqueda flamenca más profunda. Tras su colaboración en el grupo, nace “Martirio”, un personaje que la propia Maribel inventó para fortuna de este género.


El personaje Martirio se caracterizó por parodiar y caricaturizar de un modo exquisito, los rasgos arquetípicos de una folclorica clásica y a la vez modernísima, en los populares años 80. Sus inseparables gafas de sol, las irónicas peinetas del recientemente fallecido peinetero Andrés Martín y un vestuario hecho a base de signos trasladados a un ambiente cercano a la Movida Madrileña, donde se combinaba lo folclórico y lo pos(t)moderno, la erigieron como una artista singular, distinta, diferente, genuina, auténtica, inimitable -e inevitable-, que junto a Carlos Cano, inició la recuperación de la copla en las difíciles décadas de los 80 y los 90.

En 1984 Martirio formó parte del grupo “Veneno”, liderado por Kiko Veneno y los integrantes de “Pata negra”: Raimundo y Rafael Amador. En 1986 inició su andadura en solitario con el nombre artístico “Martirio”, que por otro lado, ironiza sobre el aspecto martirizador y doloroso de tantas coplas.

Su primer disco, titulado “Estoy mala” (1986), fue un intento de fusionar la copla con el pop-rock, con audaces resultados del estilo de “Estoy mala” o “Sevillana de los bloques”, esta última, acuñando la popular frase “arreglá pero informal”.

En posteriores trabajos como “Cristalitos machacaos” (1989), la artista intentará fusionar la copla con el jazz o el blues, y más adelante, con el new age de Peter Gabriel, el rap, el pop o el swing, dando resultados nuevos en los discos “La bola de la vida y del amor” (1991) o “He visto color” (1994). Años más tarde reaparecerá con “Coplas de madrugá” (1997), una selección de clásicos con acompañamiento jazzístico a cargo de Chano Domínguez, con quien repetirá experiencia en “Acoplados” (2004). En su etapa de madurez, Martirio retratará “Flor de piel” (1999), “Mucho corazón” (2001), “Primavera en Nueva York” (2006) o su último trabajo discográfico en directo: “Martirio. 25 años en directo” (2009), donde revisa muchos de sus éxitos de la mano del guitarrista Raúl Rodríguez (hijo de la cantante) y el pianista Jesús Lavilla.

“Estoy mala” es la copla que hoy resuena en nuestro escenario. Las melodías de la pieza están parcialmente inspiradas en la popular “Callejuela sin salía” que los maestros Quintero, León y Quiroga compusieran en 1942 para la sevillana Juanita Reina. La artista estrenaría esta pieza ese mismo año en el ya desaparecido teatro Gran Kurssal de San Sebastian, en cuyos terrenos hoy se levanta el nuevo Kurssal: dos grandes cubos de cristal varados en la arena, del arquitecto Rafael Moneo. Juanita Reina grabaría esta emblemática copla un año más tarde, en 1943, para la casa Columbia.

La copla de hoy comienza con sones de saeta que nos trasladan a un tiempo de penitencia y que rápidamente se rompen por unos sonidos pop ochentenos de guitarras eléctricas. La letra ironiza sobre la vida monótona de un ama de casa desganada, que dice necesitar de “una pastilla para ponerse funcionar”. Un fandango sostenido en una guitarra española en medio de la obra subraya la personalidad artística de Martirio arrancándonos una sonrisa cuando dice cosas como: “Que me acuesto con mi Manolo, pero los muelles no suenan”. Hartita está la protagonista de esta copla de prepararle el desayuno a sus niños, de su vida y de su marido. Martirio realiza una segunda versión de esta copla en "Martirio. 25 años en directo" (2009).

Dedico la actuación de hoy a todas las amas de casa que nos visitan y que tan importantes han sido en el traslado generacional de estas joyas populares del siglo XX. Muchas de ellas recordarán la repercusión mediática que a mediados de los 80 tuvo el personaje Martirio y “Estoy mala”. No será esta la última vez que la personalísima artista nos visite para deslumbrarnos con su relevante puesta en escena e inconfundible tratamiento de la copla.

Son las ocho menos cuarto,
me tengo que levantar,
lavar y vestir a los niños
y preparar las tostás.

¡Qué a gusto me quedaba en la cama todo el día!

Otra vez el mismo rollo, todos los días lo mismo.
¡Qué fatiga!


Y es que no puedo con mi cuerpo,
no tengo ganas de ná.
Necesito una pastilla pa’ ponerme a funcionar.

Y es que estoy mala, mu mala,
mala, mala de acostarme.
Y es que estoy mala, mu mala,
mala, mala, mala… de acostarme.


Lo saben todas mis vecinas,
por las paredes se enteran,
que me acuesto con mi Manolo
pero los muelles no suenan;
pero los muelles del somier no suenan.

Y es lo que le digo a él
y no sé quiere enterar,
que estando mala no se tiene cuerpo pa’ ná.

¡Qué a gusto me quedaba en la cama todo el día!
Otra vez el mismo rollo, todos los días lo mismo.
¡Qué fatiga!

Y es que no puedo con mi cuerpo,

no tengo ganas de ná.
Necesito una pastilla pa’ ponerme a funcionar.

Y es que estoy mala, mu mala,
ay, que estoy mala, estoy mala de acostarme.
Y es que estoy mala, mu mala,
mala, mala, mala… de acostarme.

Y es que estoy mala, mu mala,
que me duele la boca de decirlo,
que estoy mala, que estoy mala de acostarme.
Y es que estoy mala, mu mala,
mala, mala, mala… de acostarme.


Web de Martirio
Video de Martirio cantando “Estoy mala”